El aprovechamiento del subsuelo se entiende como la cantidad de edificación que puede construirse bajo rasante. Las edificaciones bajo rasante pueden tener un volumen considerable y no siempre está claramente regulado en la normativa ni es fácilmente calculable. Generalmente esta construcción es independiente del volumen posible a edificar sobre rasante y no depende directamente del mismo.

Edificabilidad

Edificabilidad

El suelo bajo rasante en general y de acuerdo a la mayoría de normas urbanísticas no computa a efectos de edificabilidad, sin embargo esta tipología ha ido evolucionando en función de la demanda existente y en los avances tecnológicos que permiten reducir su coste de construcción. Estas dos variables han provocado que exista en las ciudades una demanda real de mercado que desemboca en generar un valor que repercute en el suelo en el que se ubican.

Demanda y utilización

Existen tres grandes circunstancias que condicionan la utilización del subsuelo, son la demansa del mercado, el cumplimiento de normas de seguridad (como PCI) y la protección de infraestructuras, acuíferos y restos arqueológicos.

Una de las grandes demandas actuales de suelo es como aparcamiento subterráneo de edificios y de espacio comercial en los centros comerciales, pues en muchos casos es aprovechable.

Utilización

El uso del subsuelo viene normalmente condicionado por factores intrínsecos como la naturaleza del terreno, su ubicación, topografía, nivel freático y la existencia de elementos de tipo pozo, galerías o construcciones medianeras. También existen factores extrínsecos como la demanda del mercado, el planeamiento urbanístico que lo regula, las normativas que le afectan y los costes de construcción.

Rendimiento del suelo

Se entiende por rendimiento el valor monetario que corresponde al suelo por cada unidad de techo edificable susceptible de construirse en él. Hasta la normativa OM 30/Nov/94, un suelo en el que sólo se permitía construcción bajo rasante se consideraba con valor nulo, pues el valor dependía directamente de lo que se podía construir SOBRE él. Desde dicha normativa, se aclara la situación y un suelo se valora en función de lo que se construye EN él.