En primer lugar, recordemos qué es un certificado de eficiencia energética. Según la legislación europea, se trata de un “certificado reconocido por un Estado miembro, o por una persona jurídica designada por este, en el que se indican las características energéticas de un edificio o unidad de este, calculada con arreglo a una metodología”.

 En nuestro país existen varias herramientas informáticas que han sido reconocidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y por el Ministerio de Fomento, y que pueden servir de apoyo al proceso de certificación. Entre las herramientas simplificadas, el programa CE3X, permite obtener la certificación de eficiencia energética de un edificio existente. La aplicación demanda una

serie de datos y parámetros en función del tipo de edificación a analizar:

  1. Vivienda

  2. Pequeño terciario

  3. Gran terciario

Las viviendas representan el porcentaje más elevado de certificaciones energéticas registradas y pueden realizarse por unidad residencial o por el edificio completo.

El pequeño terciario se refiere a los establecimientos pequeños o medianos del sector servicios. Tienen una superficie inferior a 1.300 m2 y no disponen de instalaciones de climatización con torres de refrigeración, equipos de bombeo o ventiladores.

El gran terciario representa dos tipos de inmuebles:

  1. Naves industriales
  2. Edificios de gran tamaño (hoteles, complejos de oficinas, centros comerciales, hospitales…)

 

Definición de edificio gran terciario

Son aquellos inmuebles que son destinados a una o varias actividades económicas, cuya finalidad es la prestación de servicios al público, a las empresas y a los organismos. En el caso de las certificaciones energéticas, se incluyen todos los inmuebles con una superficie superior a 1.300 m2 que ocupen sus instalaciones con cualquier actividad económica, ya sea del sector primario, secundario o terciario.

¿Cómo se computan las superficies?

A continuación aclaramos ciertas dudas que surgen entorno a la superficie útil a certificar.

  • No se considera superficie útil a los espacios destinados íntegramente a almacenaje y en exclusiva.
  • Las oficinas siempre se contabilizan como superficie útil.
  • Se excluyen todos los espacios exteriores, porches, patios o cualquier superficie semi-abierta al exterior.

¿Qué finalidad tiene un certificado en este tipo de inmuebles?

Este tipo de informes abordan de un modo aproximado las características y necesidades energéticas del inmueble. El certificado energético se usa principalmente para conocer el estado energético general del edificio servir de base a una auditoría detallada sobre las posibilidades de ahorro energético.

El interés del análisis energético radica en reducir el gasto a través de una adecuada gestión de la energía en los edificios. Habitualmente, a través de una mejora en las instalaciones, la centralización de equipos y la introducción de medidas pasivas en la envolvente se logra reducir la factura de los suministros de forma notable.

Además, la integración de la domótica y la monitorización de las instalaciones ayudan a limitar los horarios de funcionamiento de las instalaciones de iluminación y de climatización  de las estancias o zonas de trabajo, para adaptarlos a los horarios de uso y ocupación de los mismos.

En los establecimientos hoteleros, el factor humano es fundamental para administrar la energía de forma sostenible, por ello, se pretende concienciar a los clientes de unas buenas prácticas en el uso de las instalaciones. El confort no significa derroche.

Si necesitas un certificado energético de cualquier tipo de inmueble, no dude en ponerse en contacto con Aguirre & Baeza arquitectos.